Príncipe Pëtr Alekseevic Kropotkin
Enero 14th, 2009 by monetarismoEste teórico anarquista de origen aristocrático vivió entre 1842 y 1921. Sin duda en su juventud este pensador recibió una esmerada formación académica y militar en su Rusia natal. Este personaje de origen ruso fue un importante ideólogo izquierdista con quien indudablemente se puede discrepar, aunque hay que reconocerle su lealtad a sus ideales y a su pensamiento, por encima de las dificultades cotidianas que se le plantearon, y más allá de los encarcelamientos que esporádicamente sufrió a lo largo de su relativamente extensa existencia.
En 1872 este singular aristócrata comenzó a viajar por Europa, donde particularmente visitó y residió en Suiza, en Francia, y en Gran Bretaña. En todos estos países así como en su Rusia natal, este personaje desarrolló diferentes actividades político-sociales, intentando organizar grupos anarquistas, desarrollando tareas periodísticas, escribiendo varias obras entre las que ciertamente se destacan: “Palabras de un revolucionario” (1885), “La conquista del pan” (1892), “Campos, fábricas, y talleres” (1899), y “La gran revolución” (1893).
Como ideólogo indudablemente este activista social impulsó particularmente el hoy día llamado anarquismo colectivista o anarco-comunismo.
La particular doctrina política impulsada y defendida por este pensador ruso, enfáticamente se oponía a la formación de Estados y de Gobiernos de cualquier clase o tipo, opinando que la corrupción estaba implícita en cualquier estructura de poder o de mando. En sustitución, a cambio, se proponía la libre cooperación y la libre asociación entre trabajadores (estructuras organizativas en donde sus distintos integrantes actuarían en condiciones relativamente igualitarias, desarrollando muy especialmente lo que usualmente se llaman lazos horizontales o relaciones horizontales, tal como en alguna medida esto se implementa usualmente en una familia de nuestra época).
El príncipe Kropotkin pensaba que el objetivo principal del anarquismo era la destrucción más o menos violenta del existente orden social, a efectos de así poder sustituir la propiedad privada de los medios de producción por la propiedad colectiva de los mismos, y confiando en que las actividades productivas se organizarían entonces a través de pequeñas comunidades industriales y agrarias, las que gracias a los adelantos científicos lograrían cierta independencia económica y de gestión, lo que perfectamente permitiría cubrir las necesidades básicas de sus respectivos integrantes, y en definitiva de la población toda.